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Notas: Sección Economía Extraña en Días Extraños. La economía del amor

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DIAS EXTRAÑOS

LA ECONOMÍA DEL AMOR

Podcast Disponible en: https://www.ivoox.com/economia-extrana-la-economia-del-amor-audios-mp3_rf_25744163_1.html

El amor es importante en nuestras vidas. A veces, no nos imaginamos cuánto. Necesitamos querer y ser queridos. Desde el seno de nuestras madres, el amor se materializa en protección, afecto y cariño. Con el paso del tiempo, el amor se va transformando y dirigiendo hacia personas y elementos de nuestro entorno. La falta de amor puede destruir a las personas en incluso a las que les rodean y eso es lo que vamos a analizar hoy en “Economía Extraña” desde dos perspectivas diferentes con cuestiones de gran actualidad que, a priori, puede parecer que tienen poco que ver con el amor, e incluso aún menos con la economía.

Empecemos con tres elementos cuya relación nos parecería absolutamente extraña e incluso inexistente: Ceaucescu, la delincuencia y las adolescentes embarazadas. Suena raro ¿verdad? Bueno, pues un economista llamado Steven Levitt de la Universidad de Chicago con la ayuda de un periodista llamado Stephen Dubner encontraron una relación sorprendente que vamos a analizar y que no dejará a ninguno de nuestros oyentes indiferentes. ¿Vamos al lío? Pues vamos.

A principio de los 90 yo vivía en EEUU. Recuerdo cómo viajar a grandes las ciudades era muy arriesgado por la delincuencia. De hecho, en Nueva Orleans abrieron el coche en el que viajábamos unos amigos y me robaron toda la documentación con el pasaporte, entre otros enseres. Cuando nos dirigíamos a la comisaría de Policía era como viajar al infierno con coches ardiendo en los alrededores y grupos de personas mugrientas calentándose alrededor. Al entrar, había una mampara de cristal donde estaban marcados varios disparos y un policía con más desdén que ilusión nos tomó declaración desde el otro lado. Mi pasaporte nunca apareció y menos los artículos que me robaron, pero no puedo desde aquí sino agradecer al entonces Cónsul de España en Nueva Orleans cuya ayuda fue clave para solucionar mi situación. En aquel entonces los expertos preveían que la ola criminal seguiría aumentando sin parar y las familias americanas aumentaron la compra de armas para defenderse de lo que iba a venir. Sólo que hubo un error: Esa ola criminal nunca llegó.

De repente, a partir de 1992 y con la llegada de Bill Clinton a la presidencia, los delitos criminales disminuyeron radicalmente. Se podía pasear por la noche por el Bronx y Harlem sin riesgo alguno (yo lo hice) y rápidamente los “expertos” (entre comillas) comenzaron a hacer especulaciones sobre las razones de esta pacificación sobrevenida de las calles. Entre las razones se arguyó que se había establecido una acción policial más efectiva, unas sentencias y condenas más duras para los delincuentes, que el mercado de las drogas había disminuido, un mayor control de las armas ilegales o una mejora de la economía, entre otras. Steven Levitt estudió estas causas con los datos disponibles, pero no parecía que estas razones explicaran el fenómeno en su totalidad. El alcalde Giuliani de NY calificó la disminución de la tasa criminal como “milagrosa” y se le atribuyeron los méritos de dicho éxito. Sin embargo, esta disminución no fue sólo en NY sino en todas las ciudades de EEUU.

Para entender lo que realmente ocurrió, tenemos que viajar a Rumanía. El año anterior al que me robaron en Nueva Orleans, un señor llamado Ceaucescu y su mujer fueron fusilados. Ceaucescu gobernó Rumanía con mano férrea durante 24 años en un régimen totalitario. Una de las políticas que llevó Ceaucescu para mejorar la malograda economía rumana fue ilegalizar el aborto y crear la denominada Policía menstrual que acosaba a las mujeres con tests de embarazo de manera que aquellas que no eran fértiles tenían que pagar mayores impuestos y al resto se les forzó a tener hijos. Esta política multiplicó por dos la tasa de nacimientos, pero lo hizo con hijos que no eran deseados. Estos niños no deseados engrosaron las cifras del fracaso escolar y posteriormente del desempleo por falta de productividad y motivación. Una gran mayoría se convirtieron en criminales, especialmente en relación con los nacidos antes de esta política de Ceaucescu. 

Nuestros oyentes se estarán preguntando que a qué viene este inciso sobre la Rumanía de Ceaucescu si estamos hablando de delincuencia. Bueno, los datos nos dicen que mucho.

En 1973 en EEUU, se legalizó el aborto en todos los estados. Justo lo contrario de que estaba ocurriendo en Rumanía. De este modo, una generación entera de niños no deseados nunca llegó a nacer. Esta generación hubiera engrosado las filas de los criminales 20 años después en la ola de criminalidad que los expertos vaticinaban.

Los niños no deseados no cuentan con el amor de sus padres o de sus madres si se trata de adolescentes embarazadas que engrosan la lista de embarazos no deseados. Para estos niños, la vida no es un camino de rosas ya que no cuentan con el cariño con el que crecen los niños deseados. La Rumanía de Ceaucescu ya lo demostró. La falta de amor a edades tempranas crea consecuencias nefastas para todos. El amor, por tanto, influye positivamente en la economía. Tener un hijo en la edad adolescente incrementa exponencialmente las probabilidades de fracaso escolar, depresión y delincuencia.

Con esto, ni condeno ni estoy a favor del aborto. Tan sólo pongo de manifiesto que el estudio de Levitt establece que una mujer o una familia madura y establecida puede dar amor a un niño que una mujer que no desee ese embarazo difícilmente le va a dar, o al menos no de la misma calidad desde el nacimiento. Además, los datos económicos establecen que generalmente los embarazos no deseados se dan mayoritariamente en mujeres en estratos socioeconómicos bajos. El estrés y la incertidumbre de una chica embarazada a edad temprana cuya vida aún no está resuelta inciden directamente en estos niños no deseados y marca sus vidas para siempre. Lo que queda claro es que el estudio de Levitt establece una clara relación entre el derecho de las mujeres a decidir y la reducción de la criminalidad.

Para saber más:

  • Levitt, S y Dubner, S. (2005), Freakonomics, Harper Perennial

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